Altas temperaturas, días eternos al sol, pileta, mar y más lavados de lo habitual: el verano es, sin dudas, una de las estaciones más desafiantes para el pelo.
Y si está teñido o decolorado, el impacto se siente todavía más. Resequedad, frizz, pérdida de brillo y cambios en el color son algunas de las señales más comunes que aparecen cuando la fibra capilar se ve exigida de más.
“El verano exige un enfoque especial para el cuidado capilar debido a las altas temperaturas y la mayor exposición a factores externos como el sol, el agua salada y el cloro”, explica Nicolás Volpe, Brand Advocate de Authentic Beauty Concept. Según detalla, estos factores afectan la hidratación natural del cabello, generando sequedad, aspereza y pérdida de suavidad.
El impacto del sol, el cloro y el mar en el pelo teñido
El daño no es solo superficial. El sol, el cloro y el agua de mar alteran la fibra capilar y también el color. “Estos factores pueden afectar la durabilidad del tinte y hacerlo menos uniforme”, advierte Volpe. En especial en cabellos rubios, claros o decolorados, la porosidad aumenta y el color pierde luminosidad con mayor facilidad. El cloro, además, puede generar reflejos apagados o cambios no deseados en el tono cuando la exposición es frecuente.
Durante el verano, pequeños hábitos ayudan a prevenir el daño: proteger el pelo del sol directo, evitar la fricción excesiva cuando está mojado y priorizar la hidratación diaria. También sumar accesorios como sombreros o gorras y optar por recogidos simples contribuye a minimizar la exposición directa y el estrés sobre la fibra capilar.
Antes y después de las vacaciones: cómo cuidar y recuperar el cabello
Una de las dudas más comunes es si conviene teñirse antes de viajar o esperar a la vuelta. “El verano es una etapa exigente para el pelo”, explica Volpe, por lo que muchos especialistas recomiendan evitar cambios de color drásticos antes de las vacaciones y priorizar que el cabello esté fuerte e hidratado.
Después del verano, la clave está en la recuperación progresiva. Reducir el uso de herramientas de calor, reforzar las rutinas nutritivas y realizar un corte para eliminar puntas dañadas ayuda a mejorar el aspecto general del cabello. Con constancia, es posible devolverle al pelo su brillo, suavidad y manejabilidad.
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